ME GUSTA VER LOS PARTIDOS CON O SIN MARIDO

ME GUSTA VER LOS PARTIDOS CON O SIN MARIDO

A propósito del docufilm Happiness is de Andrew Shapter, me vino a la memoria que una vez mi marido dijo que él se consideraba feliz porque había logrado lo que todo hombre deseaba: que a su mujer le gustara el americano. Me dio risa pensar en que si fuese eso verdad, me habría esforzado mucho antes.

Desde chica me gustó el futbol de México; mis hermanos veían el americano y me agradaba visualmente, como un producto estético, aunque no entendía por qué siempre detenían las jugadas.

Con el tiempo, y sin gran esfuerzo, entendí la estructura básica del emparrillado, jugando el Gameboy de antaño, el de los años setenta. Ahí comprendí la construcción de una ofensiva con cuatro oportunidades para anotar. Lo demás lo fui aprendiendo con la práctica: es decir, viendo los partidos por televisión y preguntando cada vez que no tenía clara la jugada. Y sí, de ser completamente futbolera, acabó por gustarme más el americano, sin por ello considerarme una fanática.

Me gusta ver los partidos con o sin marido. Prefiero verlo con alguien que inmediatamente me explique el porqué de un pañuelo amarillo, en caso de no captar el error en la jugada. Le entiendo a las jugadas, comprendo la mayoría de los foules; conozco a varios jugadores y sus posiciones; tengo especial cariño por algunos en particular; me emocionan los últimos dos minutos igual que a cualquier buen conocedor, pero para nada me considero una profesional.

Y como decidí salir del clóset desde que cumplí cuarenta, le voy al América, a los Yankees y sí, claro, a los Vaqueros. Me ha ido pésimo en las dos ocasiones en que me inscribí al Survivor y en las quinielas caseras he perdido. Pero… gané la final en apuesta legal al confiar en la buena estrella que tenía Brady. Me recordaba la canción de Rod Stewart “Some guys have all the luck...” Antes del deflate-gate y que ratificaran la suspensión del QB por algunos partidos. Mi marido, que es un optimista nato, dice: le va a servir bien de descanso, porque ya está ruco.