Los Ventanales del U.S. Bank Stadium

Los Ventanales del U.S. Bank Stadium

Fue en el año de 1978, cuando me llevaron por primera vez a un partido de la NFL. Jugaban los Delfines de Don Shula, con el mítico QB Bob Griese (que, ya para ese entonces, jugaba con lentes) contra los Patriotas de Nueva Inglaterra, en el Orange Bowl. Me acuerdo que me habían invitado unos amigos de mis papás que vivían en Miami y, como el partido era en diciembre y de noche, me obligaron a llevar suéter. Sudé bastante, pero me emocioné muchísimo y me encantó el juego en vivo.

El Orange Bowl tenía forma de herradura y en el lado abierto tenía un jardín muy bonito con palmeras. La capacidad aproximada del estadio era de 80 mil espectadores, las tribunas eran bancas de madera corridas, y siempre estaba lleno. El estadio fue demolido en el 2008.

Este pequeño arranque de nostalgia viene a cuento porque el 18 de septiembre se jugó el partido inaugural de los Vikingos de Minnesota en su nuevo estadio, el U.S. Bank Stadium. Es un estadio fantástico, inspirado en la Crystal Cathedral de Philip Johnson, que se encuentra en Garden Grove, California.

El punto es que esta maravilla moderna, que por cierto tiene la misma capacidad que su predecesor el Metrodomo, y que seguramente, en unos años será una obsolescencia moderna, como lo fueron el Astrodome de Houston o el Texas Stadium de Dallas, costó la friolera de 1, 061 millones de dólares.

Aproximadamente la mitad de este dinero fue aportado por el gobierno estatal y la alcaldía de Minneapolis. Ya el dueño amenazaba en que si no había estadio nuevo se llevaba a los Vikingos a Los Ángeles. ¿Les suenan los Lakers? ¿Se llamarán así por la famosa zona lacustre que adorna esa ciudad californiana?

Tal vez haya en Minnesota algún habitante que le tenga sin cuidado el futbol americano, pero de todas maneras se tuvo que poner guapo, a través de sus impuestos, con la construcción del nuevo coliseo vikingo.

Y yo, como espectador, que estadio que visito, estadio que demuelen, me pregunto: ¿Qué los jugadores no juegan igual en un campo más normalito, léase Lambeau Field?

¿Hace falta tanta parafernalia para emocionarse en un partido de la NFL?

Porque yo me acuerdo de aquel partido en el Orange Bowl y se me sigue poniendo la piel chinita.

No sé si tanto ventanal en el U.S. Bank Stadium, es para que los espectadores puedan ver el skyline de Minneapolis, o los hermanos Wilf puedan ver a los corderitos que trasquilaron.

Teclo Ternero