Las formas más creativas de perder

Las formas más creativas de perder

Los fans de los Chargers están viviendo algo que nadie ha vivido antes. Entraron a la jornada cinco siendo el equipo con más tiempo liderando partidos, su quarterback superó a Johnny Unitas en pases de touchdown con 292, el alcalde de San Diego acaba de apoyar la moción de construirles un nuevo estadio. Y sin embargo, se encuentran el día de hoy con solamente un partido ganado y cuatro perdidos. Y todos nos preguntamos, “por qué ahorita?”, “por qué justo cuando en un mes y medio viene el voto en el que los ciudadanos de San Diego votarán sí, o no, a un estadio nuevo?”. No deberían estar ganando todo lo ganable, en lugar de encontrar cada domingo una forma distinta de arrancar una derrota a las garras de la victoria?

 

Y ya me cansé del eterno pésame de los lunes. Uno de mis alumnos de prepa, Diego, cada lunes, se acerca y me dice, “lo siento”. El es fan de los Broncos, así que durante mucho tiempo, el pésame tenía un ligero tono de burla detrás. Ya no. Veo perfectamente que siente lo que me está pasando como fan, y su pésame es tan sentido, y mi cara tan coherente con dicho pésame,  que el lunes después del partido contra los Santos,  mi jefe pensó que se me había muerto alguien.

 

Qué pasa con estos Chargers? Cuál es su problema? Sus primeras mitades son verdaderamente impresionantes, con una ofensiva imparable que anota más de veinte puntos, y una defensiva que logra contener a los rivales, en menos de diez. Sus segundas mitades….mmmm….. Simplemente no vienen al partido, sobre todo en el último cuarto. Es como si tu novio te pide matrimonio, te da el anillo de compromiso, pide tu manita a tus papás, planean la boda, compran el vestido, invitan a todos y él, no aparece en la iglesia.

 

Es como si , después de dos meses de clases particulares, te avientas un examen de matemáticas de catorce hojas, con diecisiete ecuaciones de segundo grado y veinte problemas de fracciones,  revisas todas tus respuestas dos veces, hasta que estás seguro de que te vas a sacar diez, y te ponen cero porque se te olvidó poner tu nombre.

 

Es como si sales con una niña hermosa que te encanta desde hace años, te gastas todo tu sueldo en llevarla al restaurante más caro y romántico que te encuentras, pides el vino más caro del menú, ella pide el postre más caro del menú, y después de que pagas la cuenta y tienes esperanzas de un besito de agradecimiento, te dice que le encantó el lugar para ir a cenar con su novio.

 

Es como si….bueno, creo que se dan una idea. Qué es lo que pasa con estos Chargers que pudiendo estar camino al Super Bowl con un record de 5-0, máximo 4-1, están como la pobre señora china que se cayó en un pozo y sobrevivió tomando el agua de lluvia que caía adentro; osea, sobreviviendo con poquitito, sabiendo que afuera hay mucho.

 

Últimamente, con tal de sentirme acompañadita en mi horrible miseria, después de cada partido oigo el show de después del partido mientras leo los comentarios de los fans en la página de facebook de los Chargers. Los fans están furiosos, las teorías de conspiración están a la orden del día y salvo una que otra excepción, los fans piden la cabeza de McCoy, el entrenador en jefe y la del entrenador de la defensiva, John Pagano. También, aunque no sabemos muy bien como se llaman, las de los entrenadores de fortaleza y acondicionamiento, y los de equipos especiales.

 

La desesperación de los fans se hace tan patente porque la forma en que están perdiendo es, inexplicable. Al principio a muchos les parecía chistoso (a mi no, por supuesto), balones sueltos cuando nadie tocó al jugador, caídas estúpidas, recepciones fallidas a pases perfectos de Rivers, en fin, cosas que no “deberían” pasar, y que les pasan a distintos jugadores en cada partido. Ya todos coinciden en que no es chistoso, es anormal y parece una maldición (si, te veo a tí, Marty Schottenheimer).

 

Otra frustración son las lesiones. Los Chargers tienen hasta el momento quince jugadores en reserva por lesión, y eso que sólo llevamos cinco partidos. Lesiones como las de Keenan Allen en la semana uno, y Danny Woodhead en la dos, hacen a cualquiera perder la esperanza. Sin embargo, incluso después de esas dolorosas lesiones, los Chargers le han sacado puntos de ventaja a sus adversarios que parecían insuperables.

 

Antes comentaba que viene el “sí” o “no” de la ciudadanía de San Diego al nuevo estadio, y aquí es cuando encontramos teorías de la conspiración dignas de Don Jaime Maussan (conste que soy su fan, así que no es despectivo). Muchos opinan que todo esto es un intento de Dean Spanos, el dueño de los Chargers de que la gente vote no al estadio, y así poderse llevar a su equipo a Los Ángeles sin que nadie le diga que es una Angelina Jolie, un Negan, o en fin, cualquier villano del Americano.

 

Aunque no soporto a Spanos, no creo que esto último sea cierto, principalmente porque creo que Spanos tiene muy claro que en Los Ángeles, la gran mayoría de los fans del Americano, son de los Rams y los Raiders, y esto último implica un odio natural hacia los Chargers, eso además de que entre las ciudades de San Diego y Los Ángeles existe una rivalidad inmensa. Esto me hace pensar que Spanos, que tonto del todo no es, y a quien le fascina la lana, no cree que mudarse sea una buena opción, menos aún ahora, que podría estar a punto de conseguir el estadio que tantos dolores de….. Cabeza, nos ha dado a todos los fans. Simplemente, no es una opción que le traería el dinero que él quiere. San Diego es como el anillo y Spanos es como Gollum, no va a soltarlo tan facil.

 

Entonces qué es? La realidad es que el gran problema de los Chargers, y por quien no logran concretar victorias, es su entrenador, el ex-coordinador ofensivo de los Broncos, Mike McCoy. Es demasiado conservador y demasiado tibio para llevar a un equipo a ser grande, como se merecen los Chargers. Ayer vimos el ejemplo opuesto, el coach de los Raiders (odio decir esto) Jack del Río, a quien ahora le llaman “Jack de los Huevos” (juro que yo no se lo puse), toma decisiones arriesgadas cada vez que puede. Por qué? Por qué pudiendo patear un golecito de campo y empatar, como intenta hacer McCoy (aunque no le sale), se lanza en cuarta?

 

Para McCoy y sus congéneres, esto es inexplicable, pero existe una razón obvia. De los Huevos le está diciendo fuerte y alto a su equipo que SABE que pueden lograrlo, que confía 100% en sus habilidades. Esto hace que sus Raiders (odio decir esto) se lo crean y consigan lo que quieren (odio más decir esto). No le van a fallar a su coach, al coach que cree en ellos y no duda jamás de que van a lograr su propósito. En los Chargers pasa todo lo contrario. Mi mamá me contaba una vez, que el día de la boda de su hermana, en la cual ella era dama, la suegra de mi tía se acercó, cuando estaban a punto de empezar la misa, y le dijo “que gorda y que fea estás”.  Así nomás señores.  La confianza de mi mamá mientras caminaba por el pasillo de la iglesia, no era la misma con la que llegó. A nadie le hubiera extrañado que se tropezara haciendo el oso de su vida.  Esto es lo que le pasa a los Chargers, su coach les dice con sus decisiones “que gordos y que feos están”. Así no hay quien pueda. No me extraña que se tropiecen en el pasillo de la iglesia.

 

Por más plática motivadora en los vestuarios, los jugadores saben que McCoy no cree que pueden, se los demuestra con sus decisiones. Cada vez que un Charger suelta el balón sin que nadie lo toque, es su estado mental el que lo llevó a soltarlo, y la responsabilidad de ese estado mental, es del coach. Y eso no es justo para los jugadores. Y aquí si me enojo, porque no es justo sobre todo para Philip Rivers, que ha estado toda su carrera en los Chargers y ha demostrado a leguas que si puede. No es justo para Antonio Gates, todo un master, que tiene 37 años y no nos va a durar mucho en la cancha.

 

Y sobre todo, no es justo para nosotros, los fans, que somos leales a morir. Que llevamos esperando años que nuestros Chargers, con el equipazo que tienen, porque lo tienen, ganen un Super Bowl. Ya estuvo bueno, queremos un De los Huevos que nos lleve a ser grandes.

 

 

 

 

         

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