Divorcio NFL. Sentimientos dramáticos de una chica NFL.

Divorcio NFL. Sentimientos dramáticos de una chica NFL.

Imagínate que llevas muchos años de casado (o de arrejuntado), digamos "décadas". Un buen día, tu media naranja te dice que le anda echando ojito a la vecina. La vecina en cuestión es bastante feíta, se viste pésimo, huele a rayos, usa medias de red y es bastante golfa. Ah, y para acabarla, tiene las bubis operadas. Si eres hombre imagínate al vecino, usa playera sin mangas, jeans blancos, el pelo largo y en rastas y huele a gimnasio permanentemente. Para acabarla de amolar, tú y el vecino o vecina en cuestión, se odian desde que se vieron por primera vez.

 

            Tú no estás tan mal, de hecho, estás bastante bien, guapetón o guapetona, con buena plática, eres inteligente y divertido o divertida. Para ti es incomprensible la situación. Cuando preguntas qué le ve, las respuestas son ambiguas. Después de pensarlo mucho, te das cuenta de que el vecino o vecina acaba de comprar el pent-house del edificio. Básicamente, tiene más lana que tú. ¿Lana?, ¿Es neta que el tema es la lana? ¿Y tu lealtad de toda la vida, qué? Aparte de todo, el sujeto o sujeta en cuestión, solo amenaza pero no acaba por irse con la estúpida (o) vecina (o). Ah, y no puedo olvidar esto, la vecina tiene otros galancitos que la visitan con frecuencia y mueren por meterse en su camita.

 

            Así es más o menos como nos sentimos todos los fans de los Chargers desde hace ya un buen rato. Dean Spanos, el dueño del equipo, lleva años  amenazando con irse a Los Angeles, la ciudad más odiada por los habitantes de San Diego. Es una patada en “ya saben dónde”, con la diferencia de que en lugar de patearnos una vez y luego dejarnos en paz, Spanos lleva pateándonos diario durante años. No hay “ya saben dónde” que aguante.

 

            Hace unos días pensamos que por fin se iba a terminar el martirio, que el susodicho ya se iba a ir con la vecina, o bien que iba a decidir quedarse. Y nos llevamos otra patada. Resulta que los Chargers tienen un año para decidir si se quedan en San Diego o se van a L.A. con el escupe monedas de Kronke, el dueño de los Rams. Dicen por ahí que no hay nada peor que no saber, y es cierto.  Spanos ha dañado de forma permanente su “relación” con los fans de los Chargers y aunque decida quedarse, cosa no muy probable, se ve difícil que los fans lo perdonen algún día.

 

            Ahora, ¿cuál es el atractivo de la estúpida vecina? Para mi es inexplicable. Para aquellos pollitos que no lo vivieron, L.A. ya tuvo dos equipos al mismo tiempo, los Rams y los Raiders. Ambos salieron corriendo eventualmente a otras ciudades. La realidad lo que pasa, según he leído últimamente, es que a la gente de Los Angeles, en general, el Americano les vale madres. No quieren un equipo ahí, ahora imagínense dos. Para acabarla, y como había mencionado antes, el odio a la vecina es mutuo, en L.A. odian a San Diego, y por consiguiente, a los Chargers. Spanos tiene que estar apostando a que los fans que tiene el equipo ahorita, sigan siendo fans de los L.A. Chargers……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………… (perdón, tuve que ir a vomitar, pero ya regresé) y estén dispuestos a manejar dos horas todos los domingos para ir a ver a los Chargers jugar en una ciudad que odian.

 

            Esto, en la mayoría de los casos, no va a pasar. Es como dejar que el  interfecto se siga metiendo en tu camita cuando se le antoje después de que se fue con la vecina. En San Diego ya se están planeando fogatas masivas para quemar memorabilia de los Chargers. La gente de San Diego está triste, ofendida y confundida, y con mucha razón.

 

            Hay personas que piensan que la ciudad tiene la culpa también, efectivamente, los Chargers necesitan un estadio nuevo y la ciudad no ha querido dárselos. Pero ahí está el detalle, ya había un plan para construir el estadio, el problema es que al berrinchudo de Spanos no le pareció el lugar donde se iba a construir. Aún así, Spanos se ha quedado sin pretextos, ya que el actual alcalde ya dijo que si, que le pone su estadio al niño donde el niño quiera. Y ¿qué creen? Que ni así dice que sí el hijo de su madre. Este plan sería su salvación, tendría el estadio donde mejor le parece, conservaría a los fans del equipo y además no tendría que pagarle a Kroenke la mitad de su palacio (porque créanme, Kroenkeworld, es un palacio a lo bestia) o en su defecto, pagarle renta y ser el segundo equipo en una ciudad que no da para ello. Otra ventaja es que se ahorraría la cuota que cobra la NFL por relocalizar a un equipo, que es una buena lana. Lo único que me suena lógico, es que Spanos tenga algún resentimiento muy profundo hacia la ciudad de San Diego y su gente.

 

            Dejando al millonetas a un lado, lo más triste es lo que esta separación representa para los fans de los Chargers. Mi experiencia personal al respecto ha sido horrible. Llevo, desde que tengo uso de razón, apoyando a este equipo,  en las buenas, que han sido pocas, y en las malas, que han sido muchas. La afición de los Chargers hemos sido muy criticados, pero ser fan de los Chargers lleva incluido un mérito enorme que los fans  de algunos otros equipos no entienden. La lealtad de estar con un equipo que no ha ganado un solo Super Bowl, y seguir teniendo permanente esperanza de que algún día sucederá, no es sencillo. No me imagino un domingo de NFL sin ponerme mi gorro, mis pantuflas y mi jersey de MIS Chargers, porque son MIOS Spanos, aunque tú los hayas comprado. No me imagino tampoco, echándole porras con mi pequeña a un equipo que traicionó a una ciudad que amo tanto como San Diego, pero tampoco me imagino echándole porras a nadie más. No sé cómo ver a Phillip Rivers, y a Antonio Gates jugar y no querer que ganen. No me imagino gritándole a otro coach que no sea McCoy y no me imagino queriendo que pierda un equipo por el que doy la vida cada fin de semana. Siento una confusión enorme y por supuesto, me siento traicionada.

 

            Lo peor de todo es que no creo que esto tenga arreglo. Es como si el interfecto del que hablábamos al principio decide, después de años, no irse con la zorra de la vecina. ¿Lo perdonarías?, ¿volverías a confiar en él algún día? Por ahí dicen que el amor todo lo puede, pero en la NFL yo no estoy tan segura. Mientras tanto, aquí estamos los fans, esperando ya no a que nos digan que sí, sino a que nos digan cuando.