¿PORQUÉ %$#%#$ LE VAS A MINNESOTA?

¿PORQUÉ %$#%#$ LE VAS A MINNESOTA?

Nunca falla. Estas en una fiesta, reunión, conociendo a la familia de tu novia o en la oficina hablando de la NFL e inevitablemente viene la pregunta “¿A qué equipo le vas?” Mi respuesta a esta pregunta es siempre la misma, a los Vikingos de Minnesota. Acto seguido, se me quedan viendo todos con cara de incrédulos y uno de ellos pregunta ¿Por qué %$#%#$ le vas a Minnesota? ¿Tienes familia ahí? ¿Viviste allá de chiquito? La verdad es que no, ni siquiera conozco la ciudad de Minneapolis (donde juega Minnesota) y no tengo nada que ver con la ciudad pero aún así el equipo de mis amores son los Vikingos de Minnesota y no me cabe la idea en la cabeza de irle a otro equipo. Alguna vez una amiga me platicó que una vez que visitó Minneapolis le platicó a un taxista que tenía un amigo de México que le iba a los Vikingos. La respuesta del taxista fue simplemente “¿Porqué? Ni siquiera nosotros que vivimos aquí le vamos a los Vikingos”.

Aunque el taxista de Minnesota dice que no le va nadie a mi equipo, debo decir que aquí en México, con o sin su conocimiento, somos el equipo favorito de los microbuseros, o a quién no le ha tocado toparse con una imagen en la parte trasera del micro con la imagen exacta del logo de vikingo que utiliza Minnesota.
Me imagino que esta misma reacción que yo tengo cuando digo que le voy a mis Vikingos deben tener los aficionados a equipos como los Bills de Buffalo, Rams de San Luis, Bengalies de Cincinnati o los Leones de Detroit por mencionar algunos.

Minnesota es un equipo que hace sufrir a sus aficionados. En los 70s llegó a 4 Super Bowl’s detrás de su defensiva de Purple People Eaters, TODOS los perdió =(.
Yo empecé a irle a los Vikingos cuando en 1994 llegó al equipo el QB Warren Moon y empezó a conectarse con Cris Carter para quedar como primeros de su división pero perder en playoffs. Del 94 a la fecha, sólo dos veces han estado cerca de regresar al Superbowl y las dos veces perdieron en tiempo extra.

En la temporada 1998, después de una temporada con record de 15-1 en la que su ofensiva rompió el record de más puntos anotados en una temporada y su pateador Gary Anderson completó la primera temporada perfecta en la NFL (no falló ni un punto extra ni gol de campo en toda la temporada), llegaban al juego del campeonato de la conferencia en casa como amplios favoritos para ganar contra los Halcones de Atlanta. Faltando sólo 4 minutos para terminar y el marcador a su favor 27-20, Gary Anderson tenía la oportunidad de mandar a la congeladora el partido con un intento de gol de campo de 38 yardas. Este era el pateador que no había fallado en toda la temporada y pateaba en casa, sin viento y en domo. Todo parecía pintar para que Minnesota regresara al Superbowl después de 22 años. En típico estilo Vikingo, el pateador falló el gol de campo, Atlanta empató el partido y lo gano en tiempo extra 30-27. Para cuando Atlanta pateó el gol de campo con el que ganaría el partido, mis ojos ya tenían lágrimas saliendo de ellos y mi casa un hoyo en la pared del coraje.

Un poco más de 10 años después, Minnesota nuevamente regresó a un juego de campeonato con Brett Favre como su QB en la temporada 2009, esta vez enfrentando a los Santos de Nueva Orleans. Después de un partido en el que Minnesota ganó el doble de yardas ofensivas que Nueva Orleans, el partido estaba empatado faltando menos de 2 minutos para terminar y con Minnesota en territorio de gol de campo para ganar el partido. En eso, un castigo por tener 12 hombres en el campo los saca del rango del pateador y se ven obligados a conseguir un primero y diez. En la siguiente jugada, Favre rola a la derecha y decide tirar un pase al centro del campo que fue interceptado. El partido se fue a tiempo extra y nuevamente perdieron los Vikingos 31-28. Nuevamente las lágrimas llegaron a mis ojos.
Como ven, Minnesota ha hecho del perder, un arte. No sólo pierden, sino que la hacen cardiaca, te hacen pensar que pueden ganar, para decepcionarte al final. Así duele más. Esto es similar a cuando un niño esta viendo como a un payaso hacer figuras con globos espectaculares, sólo para que cuando llega su turno y le están haciendo un super coche de carreras de globo, se ponche el globo en el último movimiento y el pobre niño se quede sin globo.
En mi vida adulta, sólo dos cosas me hacen llorar, cuando se murió mi perro de la infancia y cada vez que pierden mis Vikingos de Minnesota de esta manera.
Aún después de todas estas decepciones y tragos amargos, mi cabeza no tiene espacio para pensar en otra respuesta a la pregunta ¿A qué equipo le vas? Sólo a los Vikingos de Minnesota.

Esta es una de las razones por las que este deporte y esta liga son lo que son. Un gordito de la Ciudad de México, que no conoce Minnesota y que ha sufrido decepción tras decepción en los más de 20 años de seguir al equipo, sigue apasionándose por su equipo y empezando cada temporada con la esperanza de “ésta es la buena”.
Yo siempre he sido optimista pero estoy seguro que igual que yo creo que los Vikingos eventualmente pueden ganar, así también hay un fanatico de los Jaguares de Jacksonville que está pensando que su equipo puede ser algún día campeón del Super Bowl.

Para no perder la tradición, este año ya estoy emocionado y tengo muy buenas expectativas para mis Vikingos. Detrás del regreso de Adrian Peterson al campo y un QB ya con una temporada de experiencia, creo que los Vikingos pueden ser el equipo sorpresa de esta temporada en su división y pasar a playoffs. No se si esto sea mi corazón el que me hace pensar esto o sea algo real, pero mientras tanto yo ya estoy contando los días para poder volver a gritar VAMOS VIKINGOS!!!!!!