¿Por Qué Nunca Ganamos?

¿Por Qué Nunca Ganamos?

            Ahora que han pasado seis jornadas NFL, podemos darnos una idea más clara de como está en realidad cada equipo y las implicaciones que su estado tiene en sus pobres o en su caso, afortunados fans. Empieza la etapa de la resignación o de la emoción.

           

Ayer, después de oír a mi pequeña de cuatro años gritar “¡Felipeeeee! ¡Felipeeeee!” (así le decimos a Phillip Rivers en mi casa) desenfrenadamente durante todo el último cuarto, y finalmente preguntarme con cara de tristeza “¿Por qué jamás ganamos mami?”, me di cuenta de que el valor fundamental de un fan de verdad, es la lealtad. Creo que esto aplica para todos los fans verdaderos (no los chafas que cambian de equipo como de calzones), aunque para algunos ser leal es más fácil que para otros.

           

Los fans de los Chargers estamos acostumbrados a sufrir y podemos presumir de una resistencia magistral a la frustración, al estrés y desde luego a los ataques cardiacos. Ser fan de los Chargers es más estresante que desactivar una bomba capaz de destruir el mundo con la mano derecha, mientras nadas huyendo de tiburones en medio de un tsunami, con un bebé de tres meses cargado en el brazo izquierdo.

           

Prácticamente cada partido es igual. Empezamos perdiendo, aunque no por mucho, llega el tercer cuarto y nos convertimos en máquinas de anotar puntos. Parecemos los Ronaldos del Americano, no hay quien nos pare. Llega el último cuarto y todo está parejito. Y cuando llega la jugada decisiva, la que llevamos esperando toda la temporada…..nos interceptan. O es pase incompleto. O balón suelto. O castigo de Flowers, a quien por cierto necesitamos sentar en la banca para siempre. El casi-casi eterno aunado a la magnífica capacidad de Rivers, nos dan esperanzas, mientras que las deficiencias de la defensiva y la línea ofensiva, nos la quitan una temporada más.

           

Pero, aunque suene triste, estamos acostumbrados. Casi todos mis lunes, de septiembre a enero, son iguales. Llego a trabajar y mis colegas, fans casi todos de San Francisco y de los Cowboys, me dicen “¿Qué pasó? ¡Casi ganan! ¡Partidazo eh!”. Y yo respondo “Si caray. Casi.” El eterno “casi”. Después, entrando a cada salón, mis alumnos, casi todos fans de los Steelers, me dicen “Vienes de malas, ¿verdad Miss?”. Yo pongo cara de furia, para asustarlos un poquito aprovechando el momento y simplemente digo “Si”. Sobra decir que ese día se portan como angelitos. Después, en el pasillo me encuentro a Diego, un escuincle adorable de segundo de prepa quien inexplicablemente para mi le va a Denver y que invariablemente me da el pésame “Lo siento Miss”. Esto deriva en una discusión acerca de la jornada anterior, en la que su equipo ganó y el mío perdió. Pero se lo perdono, porque jamás se olvida de poner carita de pena cuando me da las correspondientes condolencias, a pesar de que nuestros equipos compiten en la misma división.

            Otros que están acostumbrados, son los Raiders. Aparte de que llevan ya mucho tiempo bastante fregados, son tachados constantemente de cochinos (cosa que es verdad) y de presumir anillos de Super Bowl ganados en la prehistoria para compensar los que no han ganado después de que un asteroide cayera en la península de Yucatán, hace ya algunos añitos. Sus fans me dan penita, porque son leales como pocos, pero me doy más penita yo, porque mi equipo ni en la prehistoria ganó nada. Y desde luego otros que empiezan a resignarse, son los fans de los Browns (si es que existen), los de los Chiefs, los Ravens, Bears y por supuesto los de los Jaguars (que son aproximadamente ocho). Los fans de los Titans tienen, por lo menos, la esperanza de que Marcus Mariota se acostumbre rápido a la NFL y empiece a ganar.

           

Como dije antes, nosotros estamos acostumbrados, otros no tanto. Mi colega Fer, fan de los 49ers, aparece cada lunes, cuando San Francisco pierde, con cara de extrema confusión. Los fans de los 49ers no saben perder porque casi nunca lo han hecho. Ellos en su mayoría, vienen de la maravillosa era de Montana, quien por lo menos para mí, es indiscutiblemente el mejor quarterback de todos los tiempos. De verdad siento que para un verdadero 49er  no hay nada peor que haber tenido a Montana y tener ahora a Kaepernick. Montana, a pesar de ser grande, de ser jugador más valioso del Super Bowl tres veces, ganar cuatro y tener el record de más pases sin ser interceptado, es humilde. Kaepernick no ha hecho nada y tiene un ego del tamaño de la Gran Bretaña. Si alguien se quisiera suicidar,  no tendría más que aventarse desde el ego de Kaepernick y seguro no falla. Pero esto no es lo peor; lo peor es que Kaepernick cree que lo está haciendo bien, hasta se da besitos en el bíceps él solito cada vez que completa un pase. El juego de San Francisco se ha vuelto caótico y errático, a veces hacen maravillas y a veces nadie entiende qué es lo que quieren hacer. Es un milagro que los fans de San Francisco no hayan tenido todavía un brote psicótico de tanta confusión.

           

Otros pobres en la misma situación son los fans de los Saints, que este año están perdiendo partidos a lo bestia. Empiezan a surgir preguntas sobre Drew Brees y rumores acerca del coach Sean Payton buscando plaza en otro equipo. Las estadísticas no ayudan y el pateador tampoco. Los fans de New Orleans están empezando a resignarse a que la era Brees se acerca a su fin.

           

Me dan penita también los fans de Dallas, aunque parezca increíble después de lo molones que son. Hace solo un mes, los fans cantaban alegremente sus aspiraciones de llegar al Super Bowl, cuando Jordan Hicks, de las Aguilas de Filadelfia, decidió que era buena idea romperle la clavícula a Tony Romo. Esta es la segunda vez que esto le pasa a Romo. La anterior, en la semana siete de la temporada 2010-2011, le costó cara a los Cowboys. Esta también. Romo estará fuera por lo menos hasta mediados de noviembre. También esta lastimado Dez Bryant. Los Cowboys no van a llegar al Super Bowl porque aunque Romo la riega con frecuencia, y tenga la culpa de perder partidos, de todas las guerras en el mundo, la devaluación del peso, la candidatura de Trump y la fuga del Chapo, es indispensable para llegar a un record ganador que pueda superar a los Giants o a los Eagles, quienes lo están haciendo bastante bien.

            Fácil, por el momento, lo tienen los fans de los Broncos, aunque pienso que no por mucho tiempo. El cambio de coach no le ha sentado bien a Peyton, a quien le ruego que me escuche y se retire a atender sus múltiples sucursales de Papa Johns, porque le da mucha lata a mis Chargers. Ya en serio, los cambios a la edad de don Peyton, no sientan tan bien. Se ve alterado, nervioso y cansado, y por supuesto todo esto se refleja en errores. Ya sé que la defensiva de los Broncos está ganando partidos, pero cuando la defensiva pasa demasiado tiempo en el campo, se cansa. Otro factor importante es que contra equipos que no anotan tantos puntos los errores de Manning no son tan costosos, ya que la defensiva evita anotaciones de los contrarios cuyas ofensivas no son demasiado fuertes. Pero esto no va a ser así contra rivales como los Pats o como los Packers, con ofensivas extraordinarias. A los fans (estos no me dan penita), solo les digo que no anden presumiendo demasiado ahorita y no anden llorando mucho después. Los que lloran porque perdieron en playoffs nos caen gordos a los que no llegamos.

 

            Muy merecida la felicidad de los fans de los Bengals, los Packers (aunque me hayan ganado el domingo) y los de las Panteras aunque de este último equipo no conozco a un solo fan. También la de los fans de los Steelers, quien a pesar de que no tienen a Ben Roethlisberger desde hace ya un rato, se las han arreglado para seguir ganando. A estos fans me gustaría felicitarlos con más ánimo, pero es difícil porque la gran mayoría (o debería decir los que yo conozco) no saben ganar bonito. Siempre están molestando a los demás y no se conforman con ganar y ya. Yo me aguanto la carrilla cuando estoy en páginas relacionadas al tema, pero no cuando yo no me meto con nadie y ellos si conmigo, y tristemente eso es lo que pasa con los fans de los Steelers que conozco.

 

            Y por último, no me queda más remedio que meterme con los Pats. Van muy bien, tienen un equipazo y probablemente lleguen al Super Bowl sin problemas. Cuando digo equipo, eso quiero decir: EQUIPO. Los Bradylievers, como les llaman ahora, no tienen idea de quien juega en su equipo, con excepción tal vez de Gronkowski y desde luego de Brady. Dedican toda su energía a elogiar y a amar a Brady sin importar el resto del equipo y eso me parece terrible. Los verdaderos fans de los Pats merecen todo mi respeto y los felicito sinceramente por las grandes victorias de su equipo, pero los Bradylievers me desquician.  Lo defienden a toda costa pero sin pensar lo que dicen. Estoy segura de que cuando Tom Brady se retire estas personitas buscarán otro equipo. Creo que hasta él mismo, siendo el gran quarterback que es, debe sentirse ofendido por esta adoración que rara vez tiene algo que ver con sus verdaderos logros, es más bien una ceguera permanente porque está “tan guapo” y es “tan bueno”. Los Bradylievers no toman en cuenta que a comparación del de otros equipos, el calendario de los Pats es realmente muy fácil. Y no lo toman en cuenta porque probablemente no se han molestado en evaluar esta posibilidad, solo quieren gritar “¿Veeees? Brady es la netaaaaa”.

 

            Pero bueno, falta mucho para el fin de temporada, o por lo menos eso quiero pensar. Todavía no es tiempo de llorar y tampoco para celebrar (te lo digo Juana para que lo oigas Steeler). Pueden pasar mil cosas inesperadas, como suele suceder cada temporada. Yo espero que esa cosa inesperada sea que mis Chargers ganen todos los partidos que les quedan. Me encantaría decirle a mi chaparrita “¿Ya ves amor? No siempre perdemos”.

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